Siempre amanece por Oriente, Roberto Alhambra

El sol se pondría pronto. Los dos templarios se echaron a volar dirección norte. Surcaban los invernales aires helados típicos de aquella época del año a finales de la Estación de las Tormentas. Montado en aquella maravilla alada, la noche pasó fugaz ante los ojos del joven Antígonos.

Bajo el suave plumaje sentía la presencia de los músculos poderosos del ave. Los halcones seguían un rumbo invisible trazado a través del manto oscuro de la noche. ¿Cómo se guiaban atravesando el cielo? ¿Seguirían el rumbo de las estrellas?

 Fragmento de la novela “Siempre amanece por Oriente”, Volumen I de “La alianza de los tres soles” de Roberto Alhambra. Editorial Ilarión.

halcones

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