II CERTAMEN DE MICRORRELATOS 

Ofrecemos los dos microrrelatos premiados y finalistas del concurso de relato breve “ESCRÍBEME UNA FOTO”, en el que los participantes desarrollaron sus textos inspirándose en la imagen que adjuntamos. La entrega de premios se realizó el pasado lunes, día 9 de febrero de 2015, en el programa cultural y literario PALABRAS EN VUELO, organizado por la asociación Escritores de Rivas en colaboración con la Concejalía de Cultura y Fiestas.

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PRIMER PREMIO:

“Presentimiento” de JACINTO AVENDAÑO GARRIDO

-Pues verá usted Doctor:

 Siempre creí que mi vida era fantástica. Tengo un trabajo estupendo, con el que recorro escenarios del mundo entero. Recibo las ovaciones de miles de admiradores y el reconocimiento de mis colegas del circo.

Todo cambió cuando tuve el presentimiento de que mi vida era manipulada por algún extraño poder.

Lo corroboran los sueños que tengo últimamente, en donde veo una figura femenina de manos maduras y recias, que porta un vestido  raído, ajado y que manipula los hilos de una marioneta que espera ser balanceada en su columpio de madera. Lo que más me inquieta es no poder ver nunca su rostro.

Por eso  acudo a esta clínica especializada y desde este diván me pongo en sus manos para descubrir el mal que me aflige, ocupando una de esas habitaciones que tienen las paredes forradas  y acolchadas igual que las cajas donde se guardan las marionetas.

JACINTO [1280x768]

SEGUNDO PREMIO:

“El aprendiz”, de FRANCISCO TABASCO

  -Creo que ya lo he entendido, maestro. Son como niños subidos en un columpio. Están tan absortos en su propia diversión que no se dan cuenta de que siempre están en el mismo sitio. Se mueven, sí, pero en realidad están quietos. Aunque, maestro, no son niños, acabarán  descubriendo la verdad.

-Claro que lo harán, pero hallarás tu propósito si consigues que nunca bajen de ese columpio.

-¿Y qué he de hacer, maestro?

-Debes encontrar el momento idóneo para incrementar su balanceo. Empújalos fuerte y aparecerá su miedo.

FRAN TABASCO [1024x768]

 FINALISTAS

“La titiritera mágica” de CORAL PALOMERO

Cada año, al llegar la Navidad, la titiritera se ponía de puntillas y cogía, no sin esfuerzo, la maleta desvencijada, de un color oscuro que, con el paso del tiempo, resultaba inidentificable.  – Esta tarde, mis queridos amigos, haremos felices a mucha gente y os perderé a uno de vosotros… – Guardó en ella cinco marionetas, un vestido y unas botas altas que reservaba para sus actuaciones. El carromato del viejo Ruy esperaba fuera. Tras cuatro largas horas atravesando caminos angostos, llegaron a la villa que acogería la velada de títeres. Entró en el viejo establo que utilizaban a modo de teatro y se acomodó en un rincón con una vieja mesa de madera y un taburete. Cuidadosamente, acomodó una a una a sus marionetas encima de la mesa. De repente, una ráfaga de viento cruzó el establo, pero la titiritera no se inmutó. Sabía de sobra que era la antesala del despertar de sus marionetas. Poco a poco, éstas fueron abriendo sus pequeños ojitos desperezándose. Esa tarde ofrecerían un espectáculo maravilloso y una de ellas, sabiéndolo por instinto, abandonaría su entrañable familia para acompañar, para siempre, a algún ser solitario del público que la necesitase más.

“Esta vez” de PATRICIA COLLAZO

El muñeco fue el primero en cerrar los ojos. Esperó hasta escuchar la respiración tibia y  acompasada de su dueña indicándole que ella le había imitado, y los abrió. Miró a su alrededor intentando forzar el escaso ángulo que le otorgaba la posición en que la niña lo había colocado. Prácticamente ahogado entre sus dedos laxos y regordetes, aguzó el oído intentando asegurarse. Estaban solos. Se puso de pie y echó la llave en la cerradura. Esta vez no se quedaría a medias cuando la niña empezara a gritar.

 “Invasión silenciosa” de JORGE MARTÍN BLANCO

Me llamo Telat, soy orgullosa ciudadana del naciente estado de Israel y redactora jefe del periódico Haaretz.

Recibí una carta donde me relataban e invitaban a un centro en plena región amazónica en el cual habían erradicado la viruela mediante mejoras genéticas.

Tras semanas de interminable y agotador viaje llegué a una pequeña metrópoli en plena selva.Mi anfitrión y cicerone, Paulo, me saludó en un perfecto alemán y con una premura irracionalme adentró en un edificio de gris cemento.

La visita comenzó por el área quirúrgica, los laboratorios y a continuación tras unas puertas de tamaño incomprensible hallábase una sala de tamaño ciclópeo.

En medio de la sala colgaba del techo un columpio y sentado un arlequín de aspecto
truculento. Surgió una chica desaliñada que asió fuertemente el columpio con su diestra. El horror se apoderó de todo mí ser al inundarse la sala con unos mantras incomprensibles que procedían del arlequín.
La chica palideció, su cara se desfiguró y de repente el silencio absoluto. Los mantras
comenzaron con mayor velocidad y violencia, en la chica comenzó la regeneración de su rostro, reconocí aquellas facciones… era yo.
Telegrafíen al doctor Mengele, Ingrid estará en Jerusalen en un mes.

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