PREMIOS: Las firmas hablan

CERTAMEN DE MICRORRELATOS: Las firmas hablan

La entrega de premios se llevó a cabo durante el programa Palabras en Vuelo el lunes 21 de octubre de 2019, a las 20:00 h. en la sala Marcos Ana del Centro Cultural Federico G.Lorca, situado en la Plaza de la Constitución, nº 2, de Rivas Vaciamadrid.

PRIMER PREMIO

NOMBRE (IM) PROPIO, de Eva Ruiz

Mi nombre me sonaba anticuado y pueblerino. Era la herencia recibida por una abuela tan amorosa como querida, así que cambiármelo oficialmente no era una opción. Por lo tanto, habría que apechugar con él y pronunciarlo bajito cada vez que se solicitara.  Escribirlo en letras diminutas intentando que pasara desapercibido. Y esconderlo en el minimalismo de una firma jugando con la mayúscula inicial , seguida de un muelle que insinuara haber pedido sus letras engarzadas, como bolitas de un collar roto, terminando en un latigazo amable pero firme.  Un «aquí estoy yo», por mucho que oculte mi nombre. Sutil ejercicio de grafoterapia para que se desvanezca lo que no se quiere ser, dejando una impronta de rabia… Aunque solo sea sobre el papel.

REPARTO DE BENEFICIOS, de Ángel Saiz

Las letras de la firma debían ser redondeadas, para mostrar confianza; con trazos fuertes, sinónimo de un temperamento apasionado y seductor. Los caracteres legibles transmitirían claridad de ideas; la ausencia de rúbrica, madurez.

Necesitó semanas, pero al fin logró reproducir la firma buscada, la que tendría que tener un creador de ardientes novelas amorosas, rebosantes de voluptuosidad y erotismo.

Nunca antes había aparecido en público. La cola de lectores era enorme. Cientos de ejemplares firmados y vendidos hicieron frotarse las manos al editor.

Por su presencia y unas firmas tan sensuales el supuesto autor recibió un buen porcentaje, no menos que el de la hermana Bernarda, la verdadera escritora de esas historias intensas, que pensaba dedicar las ganancias a rehabilitar su convento.

DEDICATORIA CON FIRMA, de Eva Alonso

Mi firma es un camino.

Un viaje de pequeñas grandes historias dibujando mi nombre

Es una historia de vida

Se inicia con una caída pronunciada pero recogida. Es  mi nacimiento.

Se apoya sostenida sobre dos alas de mariposa que son mis padres.

Desarrolla giros, rectas y marcadas  curvas

Más flexible y abierta, apunta a mi infancia y adolescencia.

Termina con mi independencia.

La segunda parte comienza contigo

Perfila un mástil con dos anclas que son nuestros hijos.

Trazos que se abomban y estrechan en una trayectoria vital

Que ahora me pregunto si ya está escrita,

O la significaré yo de contenido.

Quiero pensar que acaba abierta pero completando un ciclo

Como un verso final.

Es un eje, un origen, un esqueleto,

Una inspiración, que te dedico.

 

FINALISTAS

OPORTUNIDAD, de Ana Lecina

¿Si firmo lo conseguiré? No sé, puede que sí o puede que no. Yo tiro y que sea
lo que tenga que ser. Espera, reflexiona…. No serás la primera en hacerlo, ni
la última. Muchas han perdido todo y otras lo han conseguido. ¿Seré de éstas
últimas? Aunque con la suerte que tengo… ¡Baaasta! “Hay que pensar en
positivo”, como dice la psicóloga. Levanto la mirada de los papeles y percibo la
impaciencia en el notario. Me mira con aire de superioridad, como han hecho
todos siempre. ¡Qué esperen! Para una vez que puedo decidir sobre mi futuro.
¡Anda! Me está entrando un no sequé…. “Yo decido”, “Mi futuro solamente
depende de mí”. ¡Me gusta! ¿Me estaré EMPODERANDO? Sííí.
– ¡A por ello!

DEFINIÉNDOME, de Gloria Galán

Cuando empecé a utilizar la firma, debería andar por la quincena, los rasgos eran enrevesados, apelotonados, caóticos. Una rúbrica historiada los envolvía haciendo casi ilegible mi nombre. No recuerdo cuanto tiempo utilicé aquella firma, lo hice hasta que cayó en mis manos un tratado de grafología, y después de leerlo de cabo a rabo, comprendí que esa firma me definía y que no me gustaba nada esa definición.

Quise que mi firma reflejara como me entendía a mí misma, y después de algunos intentos di con ella. Las letras iniciales del nombre y apellido son demasiado grandes y las letras no tienen apenas inclinación. Si alguien quiere saber lo que esto significa solo tienen que leer un tratado de grafología. Yo ya no lo necesito.

EXPEDICIÓN, de Iván Mayayo

Asciendo, una tras otra, las cumbres salvajes en busca de la gruta sagrada, donde dicen que nace el preciado mineral brillante. A través de senderos apenas hollados, los porteadores locales me maldicen por pisar sus santos lugares. Los azuzo con el látigo y amenazo mientras descendemos más allá del río hasta las profundidades del infierno. El calor y los mosquitos me acribillan pero, al fin, alcanzamos la cueva. Nada importa. La luna, que brilla por encima de las montañas, fulgura sobre las paredes veteadas de mineral. Es un lugar mágico, solo permitido a locos o poetas. Asombrado, no soy consciente del arma desnuda a mi espalda, del tajo certero que riega el polvo y sella el secreto, de esta tierra sacra, para siempre.