La palabra, de Laura Olalla

La palabra se abre en la fuente del saber,
se orienta con la brújula del tiempo, es un fluir
reposado, como un viento ligero;
es un hilo de seda en manos alfareras.
La palabra es un monstruo con la gracia del cisne.
Un manojo de estrellas con- sin- haz luminoso.
Una cuna de mares insaciables
donde el silencio anuda la inquietud de sus perlas.
Una gota de sed
en la frágil belleza de su boca.

Qué plácidos los labios
que asisten al banquete de sus nupcias.

Fugitivas del mar.  Ediciones Pigmalión

0º FUGITIVAS PARA REVISTA ER

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